Las Meninas de Tebas

un curioso viaje por el Museo Del Prado

Velázquez conocía perfectamente dónde estaba Tebas, al sur de Egipto junto al río Nilo, cerca de Nubia. Había pintado a San Pablo de la Tebaida, el primer ermitaño, junto a San Antonio Abad. Sabía que San Pablo se hacía sus propias vestimentas con las hojas de la palmera que crecía delante de su cueva y la pintó disimuladamente, aparece en pequeñito arriba a la derecha, pero obvió deliberadamente cualquier referencia al Antiguo Egipto, ni a un desierto. Además muchas de las cuevas de estos ermitaños eran antiguas tumbas de faraones y nobles, llenas de pinturas y jeroglíficos.

San Antonio, al que los demonios perseguían, también tejía y en los ratos que no estaba meditando, hacía cestas y esterillas. Fundó las primeras ordenes monacales del cristianismo y creó el cordón de oración, precursor del rosario.

Velázquez conocía la importancia del tejer y los poderes que tiene, mágicos según la diosa egipcia Isis, que dicen fue la predecesora de la Virgen María. Pintó las Hilanderas para contarnos el mito de Aracne, mito que repite en Las Meninas con el Rapto de Europa, que aparece junto al mito de Apolo vencedor de Pan, de Jacques Jordaens, en la penumbra de la gran sala. Referencia;  Javier Portús, Jefe de Conservación pintura española (hasta 1700).  Museo del Prado

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Este viaje por el Museo Del Prado no tiene ninguna base científica, ni doctoral, ni doctrinal, es simplemente un mirar con el corazón y dejarnos sorprender con la curiosidad de un niño.  ¿Lleva María Magdalena el nudo de Isis a la cintura?

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La Magdalena penitente, Pedro de Mena, 1664 (museo del Prado)

Nudo de Isis, Egipto circa 1500 a.C.

Museo Metropolitano (NY)